lunes, 6 de agosto de 2012

Diario de un Hombre de Hielo: 4 Julio


Tú que iluminas mi noche, que tras cada paso que doy dejas tu estela, alegrías que se tornan gris, tristezas que se esconden entre tus sombras. Desde siempre la noche ha sido lugar de reflexión, lugar de la duda, actos sin sentido y pasión… Caminos que se tornan de colores, aspectos jamás nunca vistos bajo la luz del sol, aterradores y a la vez curiosos, pues… ¿Qué esconderán tras aquellas sombras? ¿Me atreveré a dar el paso, seré capaz de ir mas allá o por el contrario me agazapare en un rincón luminoso hasta que vuelva el sol?

El hombre teme lo desconocido y no nos damos cuenta que si el sol es el que ilumina nuestro día, la luna lo hace con nuestra noche y las estrellas siempre nos marcan el camino…

¿De qué sirve tener luz si no tienes nada que iluminar? ¿De qué sirve estar ahí si tu luz dejo de brillar?

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