martes, 14 de febrero de 2012

Un año de San Valentín

Ironías de la vida me tiene aquí atrapado, sin salida, sin saber qué hacer, sin saber cómo huir. Porque me pregunto incesantemente, ¿por qué me ha pasado esto a mí? Tan solo quería ser como los demás, tan solo quería saber que se sentía al triunfar, al hacer que alguien esté tan coladita por tu huesos que valla detrás tuyo, sin importarle lo que sentía, solo quise eso y ahora de poco sirve arrepentirse.
¿Que como pude llegar a esto? Si, a ti te lo voy a contar... pero claro a quien sino, a quien.

Todo comenzó una noche de invierno, habíamos ya empezamos el curso y el dolor que sentía tan dentro de mí, por el frió, era tan solo una mínima parte de lo que sentí después. Traición y dolor mezclados con rabia y desesperación, como pudo hacerme esto. Me dejo así sin más, tan solo porque se aburrió o sencillamente fui un uso que tuvo durante el verano, dado que trabaje y mantenía todos sus caprichos, pero bueno no la puedo acusar ya que fui yo el que creo esa situación, pero el dolor fue el mismo o incluso peor.

Todo parecía que sería así, que cada vez sería peor, pero ella apareció, una persona que se intereso en mí, que no me di cuenta de que ella consiguió cicatrizar aquellas heridas que ni el tiempo y la distancia pudieron curar. Pero yo, egoísta de mi hice lo que el mundo hace con la gente buena, la gente que aparece sin pedirnos nada a cambio, solo que la queramos. Me comporte como un cerdo, me porte mal, me porte justo como me tenía que haber comportado con aquella chica que me uso cual pañuelo.

La dejaba plantada cuando me convenía, la decía cosas bonitas, que en realizad lo sentía, me tenia bien, pero el ansia y el poder tenerla detrás cual perrito me corrompió de tal manera que no me reconozco ya al mirarme al espejo. Muchas noches conseguí acallar mi conciencia, pero llego un momento que esta fue tan grande que decidí hacer la mayor de mis locuras. No hacerla nada de caso, apartarla de mí con insultos a su inteligencia y desprecios a su corazón. Y el día de San Valentín la deje y de eso hace ya una año.

Creí haber hecho lo correcto y más cuando vi que enseguida se hecho un novio o algo de eso, el típico tío que va a lo que va, pero hice como si me diera igual, sin ver que ella lo sabia pero sencillamente esta allí porque yo la había guiado por ese camino, yo había destrozado su humanidad y aquella bondad que ahora tanto echo de menos.

Unos meses después me llego la trágica noticia. Habían salido de fiesta, su novio se había pasado con las bebida y se empeño en coger el coche, iban a llegar en cuestión de media hora, pero en vez de eso, se quedaron a medio camino, estampándose contra una columna y allí su vida se apago, pero no la del borracho de su novio.

Poco tardo en ocurrir algo irreal. El tío este me llamo diciendo que le había llamado ella por teléfono y le colgué. Encima el hijo puta se andaba con bromitas de esas, pero la broma resulto ser un poco macabra, mas cuando un día por la noche la vi arrastrándose por debajo de mi cama mientras se quejaba de dolor. Encendí la luz y desapareció, asique pensé que era una alucinación, pero las alucinaciones no matan. Así es, todos dijeron que se suicido, pero de verdad puede alguien suicidarse de esa manera, acaso es pura conciencia, o es raro que una persona se pueda atragantar con una rosa.

Y aquí me encuentro, esperando sufrir la misma suerte un año después. En mis sueños se encuentra, en mi realidad se cuela y de mi corazón no la puedo sacar. A veces solo pienso en abrir la puerta, cerrar los ojos y dejarme atrapar, cansado estoy de huir ya y su cara, aunque ahora cambiada, nos es más que el reflejo del dolor proporcionado por mi acto egoísta.
Hoy escribo esto esperando que alguien lo entienda, que alguien lea y vea el verdadero significado de las cosas, no es por dar lecciones, no soy quien, sino por mostrar que toda acción tiene su consecuencia y para aprenderlo ella ha tenido que regresar de la muerte para atormentarme y cobrarse la vida, de la cual yo le privé.


Os deseo Feliz San Valentín