jueves, 14 de abril de 2011

Desilusionar la ilusión

Sentado mirando al horizonte no puedo dejar de pensar el porque somos así... ¿Por qué algo que nos puede llegar a alegrar de tal manera, cuando lo tenemos delante, nos invade la duda y el miedo aplasta nuestra cabeza contra la pared del sufrimiento?
Nos empeñamos en pelear para salir de un pozo en el que nos encontramos y cuando por fin vemos la salida nos preguntamos, ¿puede haber algo tan bueno? ¿Algo tiene que pasar? Y nuestro empeño se centra en que tiene que haber algo malo detrás, que no hay ningún buen plato el cual podamos saborear y repetir tantas veces como queramos, ¿es que acaso esas excusas son un reflejo para excusar nuestro miedo?
¿Tanto nos cuesta ser feliz? ¿Por qué medimos cada cosa que nos sucede a raíz de nuestras derrotas? Cuando en realidad son ellas las únicas que nos tienen que enseñar el camino erróneo que no debemos tomar…
Que estupidez es esa de más vale malo conocido que bueno por conocer.
¿A caso somos nosotros mismos nuestro propio juez y verdugo?

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